Barcelona, 4 de enero del 2024.- La revista AutoBild ha contestado a esta pregunta con la siguiente información:
Los SUV y crossovers son los coches preferidos por los españoles. Representan casi la mitad de las matriculaciones en España, son los coches más demandados y aportan grandes beneficios a las marcas, por eso no para de aumentar la variedad de modelos. Pero las cosas podrían cambiar a partir de ahora.
Y no lo decimos porque el segmento SUV vaya a perder poder en el mercado español, todo lo contrario. Los todocaminos seguirán teniendo mucha fuerza, pero con algunos matices que iremos viendo a partir de este año que acaba de empezar.
Los fabricantes saben que los SUV son los coches favoritos de los consumidores y por ello no paran de lanzar nuevos modelos que se traducen en grandes beneficios para esas marcas. Una cosa lleva a la otra.
Así, hoy podemos encontrar muchos tipos de SUV en el mercado, desde los tradicionales hasta los de carrocería coupé. Pero los segmentos están cada vez más mezclados entre ellos, de manera que llamamos SUV a un coche que es una combinación de berlina, familiar, crossover y coupé, por poner un ejemplo.
En los últimos tiempos están apareciendo muchos coches así, como el Polestar 4, el Citroën C5 X o C4 X, el Peugeot 408 y un largo etcétera. Y es que los SUV plantean un problema para la deriva electrificada de la industria automotriz: son grandes y pesados, por tanto, consumen más y necesitan baterías más grandes.
Como decimos, los SUV son los coches favoritos de buena parte de los conductores españoles, especialmente, los compactos, pertenecientes a los segmentos B-SUV y C-SUV. Estas son las categorías donde las principales marcas generalistas se juegan buena parte de sus beneficios anuales.
En este sentido, el dominio de los SUV continuará. De hecho, ya se han anunciado nuevos modelos que llegarán a lo largo del 2024, como la nueva generación del Citroën C3 Aircross, sobre la base del recién presentado Citroën ë-C3. Por cierto, un ë-C3 que ya es, en sí mismo, un crossover.
Ford dejó de fabricar el año pasado un modelo tan mítico como el Fiesta, que será reemplazado por un nuevo Puma, es decir, un crossover.
Pero, al mismo tiempo que ocurre todo esto, se está produciendo un cambio de tendencia, especialmente, en segmentos superiores, que todavía está en fase embrionaria, pero que puede marcar el futuro de este tipo de vehículos.
Los SUV plantean un problema para la movilidad eléctrica: con coches grandes y pesados, por tanto, menos aerodinámicos y necesitan baterías más grandes, lo que aumenta aún más el peso.
Esto supone un reto para los fabricantes de cara a mejorar la autonomía de los vehículos: para ofrecer un mayor rango, hay que hacer baterías más grandes, pero esto aumenta los costes de producción y, por tanto, de venta. Además de aumentar también el peso, como ya hemos dicho. Es la pescadilla que se muerde la cola.
Además, ya hay ciudades europeas que están empezando a plantear restricciones a los SUV. Es el caso de París, donde la alcaldesa, Anne Hidalgo, ha propuesto aumentar las tarifas de aparcamiento a estos vehículos para reducir su presencia (porque contaminan más).
Por eso, están empezando a aparecer coches que, sin dejar de ser crossovers en lo estético (porque gusta mucho al público), adoptan formas más aerodinámicas que permitan optimizar el rendimiento de las baterías y, en general, el consumo de energía, sea ésta combustible o electricidad.
Así, estamos viendo coches como el Peugeot 408 o el Renault Arkana, a medio camino entre un SUV y un turismo de aspecto coupé que, más allá de cuestiones estéticas, ofrecen una mejor aerodinámica y optimizan el funcionamiento de los sistemas de propulsión.
La propia Peugeot acaba de presentar la nueva generación del 3008, uno de los SUV más exitosos del mercado en España en los últimos años, especialmente, cuando se transformó en un todocamino (originalmente, era un monovolumen). Y en esta nueva entrega, el modelo francés adquiere un diseño más coupé.

