Los vehículos de combustión deben dejar de venderse a partir del 2040

Según Cinco Días, el informe de Deloitte refleja cómo a finales de 2015 había en España unos 6.500 vehículos eléctricos, “una cifra irrelevante en un parque de 22 millones de coches”, apuntan. Las ventas en ese año fueron de unas 3.000 unidades, lo que supone el 0,2% de las totales, un porcentaje que queda muy lejos de lugares como Noruega o Países Bajos, donde el vehículo eléctrico representaba en 2015 el 23% y el 10% de las ventas, respectivamente.

Barcelona, 24 de abril del 2017.-  La Consultora Deloitte concluye que si queremos un transporte descarbonizado en 2050, diez años antes se deben dejar de vender los vehículos de combustión. El periódico económico, Cinco Días, ha informado de estas conclusiones en la siguiente información. 

Si España quiere cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de CO2 para 2050, los vehículos de combustión deben dejar de venderse en el país para 2040. Así de tajante se expresa el informe Un modelo de transporte descarbonizado para España en 2050, elaborado por Monitor Deloitte.El estudio repasa la situación actual de cada uno de los medios de transporte terrestre en España y detalla cuáles son las medidas que deberían ponerse en marcha para lograr la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero marcadas por la Unión Europea en los plazos señalados. España necesita una rebaja de esta contaminación de entre el 80% y el 95% antes de 2050. Para la consecución de estos retos, “son necesarias políticas y objetivos de reducción de emisiones más ambiciosos para el transporte que los actuales”, indica el informe, y además “son necesarios y posibles para compensar las barreras a la descarbonización de otros sectores y alcanzar los objetivos nacionales”.

En este plan es imprescindible “la electrificación del transporte de pasajeros y el cambio modal a ferrocarril y la electrificación del transporte de mercancías”. La inversión anual para la implantación oscilaría entre los 1.100 millones y los 2.000 millones de euros hasta 2030 en incentivos para la compra de vehículos eléctricos, instalación de infraestructuras de recarga y desarrollo de la infraestructura ferroviaria.

En todo caso, el actor sobre el que más rápido y con más esfuerzo se debe actuar es el coche particular, “el medio de pasajeros más contaminante”. Aunque la digitalización y la progresiva autonomía permitirán grados mayores de usos compartidos y, por tanto, serán precisos menos vehículos en carretera para cubrir las necesidades de movilidad, lo que sí será indispensable es ampliar el parque de vehículos en España a niveles muy superiores a los actualmente existentes.

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11.000 millones para lanzar el coche eléctrico 

Según Cinco Días, el informe de Deloitte refleja cómo a finales de 2015 había en España unos 6.500 vehículos eléctricos, “una cifra irrelevante en un parque de 22 millones de coches”, apuntan. Las ventas en ese año fueron de unas 3.000 unidades, lo que supone el 0,2% de las totales, un porcentaje que queda muy lejos de lugares como Noruega o Países Bajos, donde el vehículo eléctrico representaba en 2015 el 23% y el 10% de las ventas, respectivamente.

La “senda del cumplimiento”, para Monitor Deloitte, supone que dentro de tres años, en 2020, estén circulando en España 300.000 vehículos eléctricos, es decir, multiplicar por 50 el parque existente. En 2025 , esta cantidad tendrá que haber subido hasta entre 1,6 y 2 millones de unidades y alcanzar los 6 millones de vehículos eléctricos en 2030. De este modo, las ventas de coches eléctricos tendrían que representar algo más de la mitad del total en ese año. A partir de 2040 no debería poder venderse ningún automóvil con motor de combustión interna.

Para lograr este crecimiento disparado, el informe sugiere que se pongan en marcha incentivos a la compra del vehículo, que rebajen hasta un 20% su precio y lo equiparen a uno convencional. Supone un monto de unos 400 millones anuales hasta 2015 y, a partir de ahí, desaparecer. “Es viable y posible”, afirma Alberto Amores, socio de Monitor Deloitte y autor del estudio. “La tecnología está preparada, los planes de los fabricantes prevén un despunte del vehículo eléctrico y los costes irán cayendo”, asegura. El informe recomienda, además, que los vehículos convencionales no puedan circular por el centro de las ciudades a partir de 2025.

Respecto de la infraestructura de recarga, se deberían instalar hasta 2030 unos 3,4 millones de puntos en viviendas particulares, unos 95.000 en vías públicas y alrededor de 50.000 electrolineras de recarga rápida (cinco veces más que gasolineras existentes). El desarrollo necesitaría de una inversión total, hasta 2030, de entre 1.250 y 1.650 millones.

Más Información:

Cinco Días 

 

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