Recomendaciones para el mantenimiento de vehículos: Gasolina, Diésel, Gas, Híbrido, Eléctrico e Híbrido enchufable

“El mantenimiento de un coche eléctrico se reduce en un 70% con respecto a uno de combustión interna, gasolina o diésel”

Barcelona, 5 de abril del 2021.- coches.net ha publicado un extenso, detallado y práctico tutorial para gestionar el mantenimiento de vehículos con cualquier tipo de motorización. El resultado merece la pena imprimirlo y llevarlo en la guantera.

Hoy por hoy los coches propulsados por motores de gasolina son los más vendidos, con una cuota del 47,2% en lo que va de año. Siempre se han asociado a mayor consumo y emisiones pero los motores de gasolina de última generación han mejorado mucho su eficiencia, sobre todo con la técnica del downsizing, es decir, reducir la cilindrada del motor para conseguir consumos y emisiones más reducidas pero manteniendo un alto rendimiento.

Los intervalos de mantenimiento de cualquier vehículo vienen estipulados por el propio fabricante. Para saber cada cuánto tiempo tenemos que realizar la revisión de los diferentes elementos, es el propio vehículo el que avisa al conductor iluminando algún testigo en el cuadro de instrumentos. “Pero no siempre hay que seguir fielmente estos avisos porque la frecuencia del mantenimiento también depende del uso y de cómo se conduce”, explica José Rodríguez Robaina. Puede darse el caso de que la mayoría de los recorridos al año sean por autopistas o, al contrario, que solo circules por zona urbana y, por tanto, hayas puesto el coche en marcha diez mil veces, algo que influye mucho, por ejemplo, en la calidad del aceite. 

ACEITE: Aunque hay fabricantes que recomiendan hacer el cambio de aceite cada 30.000 kilómetros -en los coches más modernos-, los expertos en posventa recomiendan hacerlo una vez al año en un uso normal del coche, “hay conductores que llegan al taller con el aceite muy deteriorado e incluso sin aceite”, dice José Rodríguez. Es aconsejable revisar el nivel de aceite cada mes o dos meses, lo mismo en los coches que ya vienen sin varilla, en ese caso, hay que comprobar el nivel de aceite a través de un display en el cuadro de instrumentos y no esperar a que salte el aviso. Es importante saber que cuanta mayor sea la calidad del aceite, más se ahorra en combustible y más se ayuda al medioambiente. “El aceite es esencial en la vida del motor”, insisten desde Cetraa.

FILTROS Y CONTROL DE NIVEL DE LÍQUIDOS: Al menos una vez al año sobre todo en vehículos de más de 10 años. 

BUJÍAS: Se deben cambiar cada 60.000 u 80.000 kilómetros, según la recomendación de cada fabricante. Un mal funcionamiento de las bujías, repercute en el medioambiente.

CORREA DE LA DISTRIBUCIÓN: con el paso de los años y la llegada de coches más avanzados, los fabricantes han ido alargando los cambios de la correa de la distribución. Antes, cuando aparecieron los primeros coches con esta correa, se aconsejaba hacerlo cada cinco años o entre 80.000 y 100.000 kilómetros, según el modelo. Ahora se suele realizar cada ocho o diez años o 200.000 kilómetros. En el deterioro de esta correa influye nuestra forma de conducir y la zona por la que conduzcamos. Como experto, José Rodríguez aconseja realizar en el taller una buena revisión para ir valorando el estado de esta correa, ya que en caso de rotura, su reparación es costosa. 

LÍQUIDO DE FRENOS: el líquido de los frenos se recomienda cambiarlo cada dos años porque de lo contrario se pierde la ebullición del líquido y eso reduce la efectividad de la frenada.

PASTILLA DE FRENOS: si la mayoría de kilómetros se recorren por autopista o autovías, la vida de las pastillas se alarga, y si el uso es más urbano, se acorta porque se frena más, lo mismo ocurre en carreteras de montaña, donde el uso del freno es más intenso. Se debe revisar estas pastillas cada 5.000 kilómetros y hay que tener en cuenta que la vida útil de una pastilla de frenos está en unos 40.000 kilómetros, pero dependerá de ese uso. El profesional debe revisar también el estado de los discos de freno cada vez que revise las pastillas.

AMORTIGUADORES: su desgaste depende de si se suele llevar el coche muy cargado y del estado del asfalto por el que se circule. No hay que olvidar que con un amortiguador en buen estado, se reduce la distancia de frenado y afecta a la estabilidad. Se aconseja una revisión preventiva cada 20.000 km y cambiarlos cada cuatro o cinco años o entre 65.000 y 90.000 kilómetros (dependiendo del uso).

EMBRAGUE: su desgaste depende mucho del conductor. “Hay conductores que queman el embrague al salir del garaje y otros que llevan el pie en el pedal del embrague todo el rato”, explica José Rodríguez. Con un buen uso del embrague puede durar más de 100.000 o 150.000 kilómetros.

BATERÍA“Ahora las baterías ya no necesitan mantenimiento, vienen selladas por ley para proteger al medioambiente”, nos explican desde Cetraa. Tienen una vida útil de entre cuatro a cinco años.

NEUMÁTICOS: junto a los amortiguadores y los frenos, los neumáticos son elementos claves para la seguridad. De forma periódica, es decir, una vez al mes y cada vez que vamos a realizar un viaje, es necesario revisar tanto la presión del neumático (debe ser la recomendada por el fabricante) y el estado generaldel mismo: la profundidad del dibujo (mínimo legal 1,6 mm), si tiene grietas, piedras o cristales incrustados, desgaste desigual… “La cubierta puede estar pasada aunque aparentemente tenga el dibujo bien y los ocupantes se pueden llevar un susto si en un momento dado se produce un reventón”, explica José Rodríguez.

Coches diésel

En general, el mantenimiento de un coche diésel es más caro que uno de gasolina porque las reparaciones son más costosas, sobre todo por el sistema de inyectores que lleva y porque el catalizador se puede estropear antes, según el modo de conducir. Aunque, según explica José Rodríguez, también los gasolinas actuales llevan inyectores, por lo que no hay tanta diferencia entre el mantenimiento de los últimos modelos lanzados al mercado con estos motores de combustión. “Si comparamos diésel y gasolina de coches antiguos, sí hay más diferencia”, matiza.

Para alargar la vida de los motores diésel y que sufran menos desgaste siempre se recomienda que no se conduzca a bajas revoluciones porque llevan unas válvulas GR de reciclaje de escape que funcionan cuando elevamos las revoluciones, de lo contrario las válvulas no entran en funcionamiento y se estropean. 

Desde Cetraa insisten en la importancia de la lubricación“Siempre hay que utilizar el lubricante con la especificación concreta que dice el fabricante, porque la calidad del aceite que se use es muy importante para que, en caso de llevar turbo, éste no sufra roturas”. Cada motor lleva unas especificaciones sobre la calidad del aceite que debe usar.

En cuanto al catalizador, el fabricante recomienda cambiarlo entre los 100.000 y 120.000 kilómetros, “el problema es que si los valores de emisiones son correctos al pasar la ITV, el usuario no lo cambia aunque supere ese kilometraje”, explica José Rodríguez.

Para el resto de elementos, hay que seguir las mismas indicaciones que para los motores de gasolina.

Coches de gas GLP o GNC

Los vehículos que se mueven con gas de automoción aumentan la duración del motor debido al menor desgaste de los cilindros y segmentos del motor. El gas es más limpio, deja menos depósitos carbonosos en la combustión y permite que el aceite del motor se mantenga limpio durante más tiempo. En contra, la falta de lubricación con respecto a la gasolina puede producir un desgaste prematuro de las válvulas. En caso de avería los componentes que forman el sistema de gas son sencillos y por tanto su coste es más reducido. En el caso de vehículos transformados a gas GLP, el único mantenimiento se realiza cada 40.000 kilómetros.

El mantenimiento de estos coches bifuel es similar a cualquier coche de gasolina con la ventaja de que el desgaste que sufren algunos elementos, como las bujías, es menor y sufren menos roturas. También es más barato que la gasolina, ya sea gas licuado de petróleo o gas natural comprimido. Estos coches de gas son una buena alternativa ecológica, porque emiten menos contaminantes, el gas es más económico y no requieren de tanto mantenimiento. Actualmente los coches GLP y GNC tienen la etiqueta eco de la DGT. 

Coches híbridos

El mantenimiento de un coche híbrido es el mismo que para los coches de gasolina. La diferencia la encontramos en que en los híbridos la duración de los frenos es mayor por la frenada regenerativa y, en general, hay un menor desgaste de las piezas del motor de gasolina porque mientras está funcionando el pequeño motor eléctrico no se usa el de combustión. “Este motor eléctrico no tiene mantenimiento, si se estropea habría que cambiarlo”, explica José Rodríguez. 

Coches eléctricos

“El mantenimiento de un coche eléctrico se reduce en un 70% con respecto a uno de combustión interna, gasolina o diésel”, afirma José Rodríguez, presidente de Atare. Estos coches no tienen motor de combustión y el uso del freno es mucho menor debido a que cuentan con frenada regenerativa por lo que su vida útil se duplica. En cuanto a las baterías de ion-litio, no llevan mantenimiento, aunque sí conviene revisarla en cada visita al taller, al igual que el motor o motores eléctricos o el cableado. La batería es la pieza más costosa del coche eléctrico. Los fabricantes suelen ofrecer una garantía que oscila entre 8 y 10 años.

“El problema del mantenimiento del coche eléctrico lo tenemos los operarios a la hora de manipular el coche y realizar las revisiones. Por ley, se deben realizar en un espacio exclusivo, con guantes y calzado especial para protegerse del alto voltaje de las baterías”, explica. Por lo que nos cuenta, las revisiones de coches eléctricos en los talleres independientes, de momento, es muy residual porque los compradores tienen los coches en garantía y acuden al taller oficial. 

El mantenimiento del coche eléctrico, por tanto, es muy sencillo porque cuentan con un número menor de piezas. No llevan aceite, ni filtro de aceite, filtro de combustible, bujías, embrague, tubo de escape ni correa de distribución. Sí tendrás que revisar los neumáticos, amortiguadores, frenos (pastillas, líquido, discos), filtros del habitáculo, líquido del limpiarabrisas o las escobillas

Coches híbridos enchufables

El mantenimiento de un coche PHEV es similar al de un híbrido, porque en ambos casos combinan un motor de combustión (suele ser de gasolina aunque hay coches enchufables diésel) y un motor eléctrico. La diferencia la encontramos en que en un híbrido enchufable el desgaste es aún menor porque el motor eléctrico funciona durante más tiempo“El ahorro es mayor cuando los recorridos diarios son cortos. En autopista el ahorro es menor pero también ayuda la frenada regenerativa a un menor desgaste de los frenos”, nos dice José Rodríguez desde Las Palmas. 


SETRAM

Expertos en Logística de Automoción para el Vehículo Terminado desde 1982

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