La mitad de los conductores no se interesan aún por el vehículo autónomo

Barcelona, 21 de diciembre del 2021.- Una legislación adecuada a cada momento tecnológico y la respuesta del mercado son asignaturas pendientes de la movilidad urbana en los próximos 20 años. Así lo ha destacado el periódico El Confidencial en su resumen de un análisis de la patronal Anfac.

El avance hacia la descarbonización de la economía es un hecho en cualquier sector, y el de la automoción no es una excepción. Como revela el informe Automoción 2020-2040 elaborado por Anfac, el sector está evolucionando hacia una mayor eficiencia del combustible y un aumento del peso de los vehículos de energías alternativas en el mix productivo y en las ventas. Para Anfac, de hecho, “las marcas de automoción han evolucionado lanzando nuevos vehículos descarbonizados en todas las gamas y siendo proveedores de servicios y soluciones de movilidad”. 

Pero, ¿de verdad estamos preparados para que la mayoría de vehículos en España sean eléctricos o, como poco, híbridos? Según el documento, el miedo de muchos conductores a quedarse sin batería es infundado, ya que la mayoría de estos vehículos tiene una autonomía de entre 100 y 400 kilómetros, mientras que la mayoría de desplazamientos diarios no superan los 35 kilómetros. 

Sin duda, junto a las energías alternativas, la tendencia que más rápido se está asentando. Los Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor (ADAS)representan, a tenor de una investigación de la Dirección General de Tráfico (DGT), las tecnologías que gozan de mayor aceptación entre los conductores españoles. La mayoría de ellos, por poner un ejemplo, ya cuentan en su vehículo con ayuda de geolocalización. 

Además, la DGT va más allá, ya que ahora mismo está estudiando su incidencia sobre la reducción de los accidentes de tráfico. En su opinión, de hecho, “tendrían el potencial de ayudar a prevenir –o mitigar– aproximadamente el 40% de todos los accidentes que sufren los conductores o pasajeros de los vehículos, el 37% de todas las lesiones de consideración y el 29% de todas las muertes relacionadas con los siniestros viales”. 

La movilidad autónoma es una tendencia claramente al alza, pero hay un factor curioso: la pandemia la ha hecho todavía más popular. Así lo aseveran los datos de Roland Berger, que presentan un escenario en el que los usuarios de todo el mundo se muestran más predispuestos a usar servicios de movilidad autónoma en mayor medida que antes de la llegada de la pandemia. 

En cualquier caso, al vehículo autónomo aún le queda camino por recorrer. En el informe se evidencia que el 49% de los españoles no cree que provoque una conducción más atractiva. Quedan, por tanto, varios retos pendientes: hacerlo más atractivo, más asequible económicamente, con experiencias alternativas para los pasajeros y, ante todo, con mayor seguridad. Para Anfac, “la ciberseguridad en nuestros vehículos será fundamental, tanto desde su valor tecnológico como herramienta integradora de todos los procesos que proporcionarán información actualizada y en el momento del entorno del vehículo (estado de las carreteras, tráfico, climatología, servicios de comunicaciones, etc.), así como de herramienta para proporcionar seguridad a los ciudadanos en la privacidad de acceso y uso de los datos que tanto ellos como sus vehículos generen”. 

En 2040, el epicentro de la movilidad como servicio, según Anfac, serán las ‘smart cities’, donde las soluciones integrales que proporciona la movilidad como servicio se desarrollarán y gestionarán para adecuarse a la demanda del consumidor. De este modo podrá haber sensores para medir la velocidad y la congestión del tráfico, big data e inteligencia artificial para evitar atascos, tecnologías conectadas para que los coches puedan comunicarse entre ellos, etc. 

Todo esto se enmarca de una industria que no para de crecer, como podemos ver en el análisis de Statista que sitúa a Asia a la cabeza en facturación de los servicios de ‘smart cities’ y con Europa también en clara línea ascendente. 

Hasta ahora ha habido una fórmula inamovible: un coche para una persona, o como mucho un coche para una familia entera. Sin embargo, la tecnología está haciendo que sea posible rentabilizar la inversión en un vehículo dándole nuevos usos. El ejemplo más claro es el del coche compartido, una tendencia que no ha parado de crecer en los últimos años y en todos los países. 

Ahora bien, para Anfac todos estos cambios en la movilidad deben contar con un ingrediente esencial: el respaldo legislativo. “El marco jurídico y regulatorio ha de saber adaptarse y adelantarse a estas necesidades”, afirman. “Este marco ha de ser una herramienta para otorgar certidumbre en el uso a los ciudadanos, ya sean de grandes ciudades o pertenecientes a la España vaciada”. 

Y es que “el establecimiento de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) para ciudades de más de 50.000 habitantes antes de 2023, tal y como marca la Ley de Cambio Climático, es un buen punto de partida, pero, de igual modo, es necesario establecer una ley de movilidad homogénea y cohesionada para todos los territorios de España que permita a cualquier ciudadano moverse de una ciudad a otra sin tener que preocuparse de si podrá y por dónde circular con su vehículo”. Se trata, en definitiva, de asumir que “avanzamos hacia un cambio y este ha de ser un compromiso que tenga respuesta tanto del ámbito público como del privado”.

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