Repsol adelanta las nuevas gasolineras con suministro para cualquier tipo de movilidad

Barcelona, 29 de diciembre del 2021.- Según un análisis de Repsol, la mayoría de los expertos coincide en señalar que el camino hacia una movilidad sostenible pasa por una convivencia entre diferentes alternativas energéticas. De esta forma, a corto y medio plazo coexistirán combustibles tradicionales cada vez más eficientes y otras opciones como el hidrógeno renovable, los biocombustibles avanzados o los combustibles sintéticos, con una presencia ‘in crescendo’ de la recarga eléctrica, sobre todo entre los vehículos ligeros.

Para Repsol, los principales puntos de suministro seguirán siendo las “gasolineras”, que en los últimos años se están convirtiendo en “estaciones de servicio conectadas e inteligentes”. En ellas podrán recargar o repostar todas las energías que harán posible la reducción de emisiones del transporte, pero también, gracias a la digitalización, acceder a múltiples servicios pensados para los nuevos consumidores digitales.

La energía alternativa más conocida es la electricidad. En este caso, el reto del sector es conseguir que los conductores tarden lo menos posible en recargar. “Hasta ahora, en las gasolineras se repostaba en menos de dos minutos y con el coche eléctrico esto ya no es así. Las estaciones de servicio tendrán que ser polivalentes y amoldarse a los diferentes tipos de consumidores y a sus automóviles, apostando por la carga rápida, a partir de 44 kilovatios”, explica Manuel Abeledo, ingeniero del área técnica de la Fundación Renovables.

Esta opinión es compartida por Carlos Bermúdez, gerente de desarrollo de movilidad eléctrica de Repsol, que considera prioritario “intentar que los tiempos de recarga se parezcan lo máximo posible a los tiempos de repostaje de los combustibles tradicionales”. Para facilitar la movilidad eléctrica, la compañía multienergética se ha comprometido a disponer de puntos de recarga rápida o ultrarrápida cada 50 kilómetros en las principales rutas del país. De hecho, desde 2019 cuenta con las dos primeras instalaciones de carga ultrarrápidade la Península Ibérica, en dos estaciones de servicio en Vizcaya y Álava, donde, si el modelo de vehículo lo permite, se puede recargar en solo 5-10 minutos.

Otra energía alternativa son los biocombustibles, que ya se suministran en las estaciones de servicio mezclados con los combustibles tradicionales. Entre ellos destacan los avanzados, que se fabrican a partir de residuos biológicos y reducen las emisiones entre un 65% y un 100%. “Su uso es la forma más rápida e inmediata de reducir la huella de carbono del transporte”, considera Javier Aríztegui, gerente de transición energética y movilidad de Repsol Technology Lab, “ya que permite reducir las emisiones de CO2 sin esperar a la renovación del parque automovilístico o al desarrollo de nuevas infraestructuras de recarga”.

En las estaciones de servicio del futuro, los conductores podrán repostar o recargar todas las energías que van a hacer posible la reducción de emisiones del transporte

Ya en el medio plazo, las estaciones de servicio “deberán incorporar las gasolinas y gasóleos sintéticos neutros en carbono, los efuels”, predice Guillermo Wolff Elósegui, presidente de la comisión técnica de motores, combustibles y lubricantes de la Asociación Española de Profesionales de Automoción (ASEPA). Estos efuels, que se fabrican con hidrógeno renovable y CO2 capturado, se pueden usar también en los actuales motores de combustión interna y, junto a los biocombustibles, serán clave para descarbonizar sectores que requieren recorrer grandes distancias.

Otro combustible que estará disponible a medio plazo en las estaciones de servicio es el hidrógeno renovable. Este gas no solo se usará como materia prima para fabricar los efuels, también se puede usar directamente para propulsar vehículos eléctricos de pila de combustible. De hecho, a partir de 2030, el hidrógeno se perfila como la mejor alternativa para el transporte pesado, por lo que compañías energéticas como Repsol tienen planes para producir hidrógeno a gran escala en esta década y desplegar una red de hidrogeneras en sus estaciones, con 12 instalaciones en el año 2025.

Junto a las nuevas energías, la digitalización es el otro factor clave en la transformación de las estaciones de servicio. No se trata de convertirlas en instalaciones futuristas llenas de robots o vehículos autónomos, sino de aprovechar las ventajas de las tecnologías digitales para hacerlas más eficientes y ofrecer a los conductores los servicios que necesitan, y no solo vinculados con el coche. Se trata de poner la tecnología al servicio del cliente, para que este tenga la mejor experiencia posible durante su paso por la estación de servicio.

“A veces nos imaginamos lo digital y el futuro como si por la calle fueran a pasar avatares continuamente”, reflexiona Enrique Fernández Puertas, Chief Digital Officer de Repsol. “En el caso de las estaciones, lo digital tiene un rol de facilitador de los servicios y las mejoras que se están produciendo, aunque a lo mejor no sean tan visibles para el cliente”.

Por ejemplo, gracias al internet de las cosas (IoT) se pueden sensorizar de forma remota diversos elementos, como el túnel de lavado, la iluminación, el aire acondicionado, los refrigeradores o los tanques de combustible, y mejorar su mantenimiento, de forma que los clientes tengan siempre a su disposición todos los servicios y productos en perfectas condiciones. Además, esta tecnología contribuye a hacer más sostenibles y eficientes las estaciones de servicio, al generar un ahorro energético que puede oscilar entre el 10 y el 15%.

Las estaciones se están adaptando a los nuevos consumidores digitales con servicios como la recogida de pedidos ‘online’, el pago sin bajar del coche o la reserva de un vehículo compartido

En otras ocasiones, las tecnologías digitales sirven para conseguir mejoras sencillas, pero que reportan un beneficio directo. Repsol, que vende 14 millones de barras de pan al año, ha usado la inteligencia artificial para desarrollar un modelo predictivo que determina el mejor momento para hornear el pan en sus estaciones, para que sus clientes se lo lleven en los 30 minutos siguientes.

Otro rasgo característico de las estaciones de servicio conectadas es su adaptación a los nuevos tipos de consumidores. Aquellos que prefieren realizar sus compras ‘online’ o practican la economía colaborativa pueden utilizar ya las estaciones de Repsol para recoger su último pedido en Amazon, subirse a un coche compartido de Wible o llevarse a casa la cena que previamente han ordenado en Waylet, la ‘app’ de pago de la compañía, que además permite pagar el repostaje sin bajarse del coche. El siguiente paso es convertirlas en comunidades solares. En la actualidad, 300 estaciones de servicio de Repsol cuentan ya con placas fotovoltaicas en sus techos, lo que permitirá cubrir sus necesidades energéticas y, sobre todo, compartir la energía renovable sobrante con los vecinos del entorno.

Este es el presente y el futuro de las estaciones de servicio. Todo un abanico de servicios que, gracias a las nuevas tecnologías y la digitalización, seguirá creciendo en los próximos años, para poder seguir ofreciendo a sus clientes la energía que necesiten y hacer su vida más fácil.

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